En el presente curso escolar, 2013-14, he participado en el grupo de trabajo "El huertu escolar en la escuela". El objetivo que nos propusimos fue poner en marcha un huerto escolar, dándole a los alumnos/as el protagonismo del mismo. Yo soy una de las maestras de pedagogía terapéutica del centro y puedo afirmar que el resultado del trabajo realizado ha sido muy satisfactorio. Todos los niños/as, pero con más motivo los que presentan necesidades educativas especiales, necesitan vivenciar, experimentar, participar activamente en sus propios aprendizajes. A través del huerto pudieron llevar a cabo un aprendizaje significativo. En el área de conocimiento del medio, por ejemplo, hay un tema dedicado a las plantas.  Los niños/as pudieron saber qué es una semilla, cómo nace una planta, cuáles son sus partes, etc. Por otra parte trabajamos la responsabilidad del alumnado ya que fueron ellos los encargados de cuidar de las plantas, primero en el tiesto y una vez trasplantadas, en el huerto. No solamente se pudo aprovechar el huerto escolar para trabajar la asignatura de conocimiento del medio, sino que también trabajamos matemáticas y lengua castellana.
    Por otra parte nuestra escuela está situada en un entorno rural. Antaño prácticamente todos los niños/as de la villa tenían familiares (abuelos, tíos, primos...) que vivían en uno de los pueblos que forman parte del concejo de Llanes. A su vez era frecuente que estos familiares tuviesen un huerto, por lo que los niños/as estaban más familiarizados/as con el mismo. Hoy en día no suele ser así. Aunque sigan teniendo familiares en los pueblos ya no es tan frecuente encontrar gente que se dedique a la agricultura y/o a la ganadería. Por lo que pienso que el huerto escolar, de alguna manera, nos une a las tareas que, hasta hace poco, se podían considerar habituales en la zona.
     (M.H.C.)

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